Con la naturaleza, no contra ella

ยฉ Carlos Garriga / We Are Water Foundation

Mรกs allรก de tragedia humana, la covid-19 nos plantea una reflexiรณn sobre cรณmo nos relacionamos entre nosotros y con la naturaleza. Y nos aboca a otra visiรณn de los problemas que acechan a la especie humana. La nueva sociedad que se atisba tras la crisis tendrรก que integrar las emergencias sanitarias en una visiรณn mรกs global con los valores de proporcionalidad y cohesiรณn caracterรญsticos de la cultura de la economรญa verde. En el camino hacia los ODS, debemos tener claro que un planeta libre de contaminaciรณn y ecolรณgicamente equilibrado es sinรณnimo de salud.

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Las cumbres de los Himalayas, se hicieron visibles a 200 km a causa del descenso de la contaminaciรณn. ยฉ Bisesh Gurung โ€“ unsplash

El pasado 3 de abril los habitantes de la ciudad de Jalandhar, 300 kilรณmetros al norte de Nueva Delhi, tuvieron una experiencia que sรณlo los mรกs mayores recordaban: las cumbres nevadas de los majestuosos Himalayas, a mรกs de 200 km de distancia, eran visibles a simple vista. Las imรกgenes, que fueron trending topic en las redes sociales de India, mostraban hasta quรฉ punto la contaminaciรณn atmosfรฉrica de la ciudad del estado del Punjab habรญa desaparecido a causa del confinamiento decretado por el Gobierno apenas dos semanas antes. Internet tambiรฉn se llenรณ de otras imรกgenes insรณlitas: ciervos en los parques de Parรญs, piaras de jabalรญes en Barcelona, delfines bajo las aguas transparentes de Venecia, musgo y flores en las grietas del pavimento de las grandes avenidas urbanasโ€ฆ

El frenazo de las actividades humanas ha provocado en todo el planeta un drรกstico descenso de los niveles de contaminaciรณn. Y la retirada de los humanos de los espacios urbanos ha mostrado sรญntomas de la presiรณn que estamos ejerciendo al medio natural. El tรฉrmino โ€œentornoโ€ se nos revela durante nuestro confinamiento con un nuevo significado: somos mรกs conscientes de cรณmo lo estamos invadiendo, de quรฉ forma nuestro actual modo de vida lo degrada, y de que la naturaleza sigue viva ahรญ, afuera, reclamando el hรกbitat que le pertenece y le hemos usurpado.

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La zoonosis como sรญntoma

Tambiรฉn estamos reaprendiendo cosas que parece que habรญamos olvidado. En el siglo XIV, la bacteria Yersinia pestis provocรณ la pandemia mรกs devastadora de la historia de la humanidad: la peste negra. Afectรณ a Eurasia y se estima que se llevรณ la vida de al menos 25 millones de personas; sรณlo en Europa desapareciรณ un tercio de la poblaciรณn. En aquella รฉpoca nadie sabรญa lo que era una bacteria, y la enfermedad fue popularmente atribuida a diversas causas, desde un castigo divino hasta el envenenamiento del agua de los pozos por los judรญos.

Pocos textos mรฉdicos de la รฉpoca relacionaron la propagaciรณn de la enfermedad con las ratas, concretamente a sus pulgas, vector real de la pandemia. A finales del siglo XIX, gracias los avances en microbiologรญa de Louis Pasteur, la ciencia mรฉdica acuรฑรณ un nuevo tรฉrmino: โ€œzoonosisโ€, la transmisiรณn de enfermedades de los animales a los humanos.

ย Desde entonces, la ciencia ha reconocido varias epidemias y pandemias como zoonรณticas. Desde la gripe de 1918, equรญvocamente llamada espaรฑola, que matรณ a unos 50 millones de personas, al sida, el รฉbola, la encefalopatรญa espongiforme bovina (enfermedad de las vacas locas), el SARS y la gripe aviar. Ahora, la COVID-19, provocada por el coronavirus, un microorganismo que vivรญa en los murciรฉlagos, estรก provocando la mayor crisis sanitaria vivida por la humanidad desde la edad media.

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La presiรณn al entorno y el cambio climรกtico

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Islas flotantes del lago Titicaca elaboradas con hoja de totora donde viven los Uru que consumen agua directamente del lagoย ยฉ Jeison Higuita – unsplash

Hace pues ya mรกs de un siglo que sabemos que vivimos en una era de enfermedades zoonรณticas emergentes. Hay millones de tipos diferentes de bacterias y virus en animales y plantas susceptibles de infectar a los humanos. Segรบn una corriente de opiniรณn cada vez mรกs asentada entre epidemiรณlogos y ecรณlogos, durante estas รบltimas dรฉcadas hemos acelerado la invasiรณn de hรกbitats naturales desequilibrรกndolos y aumentando las posibilidades de que los microorganismos se transmitan entre especies y acaben pasando a los humanos.

Es lo que probablemente ocurriรณ en el mercado de Wuhan, donde muchos virรณlogos creen que un animal infectado por murciรฉlagos, tal vez un pangolรญn, infectรณ al primer humano. La Organizaciรณn Mundial de la Salud (OMS) advierte que, a nivel mundial, existe un trรกfico ilegal de fauna y flora silvestres de entre 7 y 23 mil millones de dรณlares al aรฑo, segรบn estima el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), y este trรกfico es potencialmente transmisor de microorganismos a escala mundial.

Para la gran mayorรญa de los cientรญficos que estudian el medio ambiente, esta intromisiรณn que provoca las zoonosis tiene las mismas causas y mecanismos que nos estรกn abocando al cambio climรกtico y a la degradaciรณn medioambiental. Un aรฑo antes del estallido de la covid-19, el informe sobre Perspectivas del Medio Ambiente, elaborado por las Naciones Unidas, alertรณ de de la alta probabilidad de desapariciรณn de la mitad de todos los hรกbitats y animales de la Tierra en ocho dรฉcadas. La invasiรณn de estos espacios estรก directamente relacionada con las prรกcticas extractivistas habituales en los modelos de crecimiento basados en la economรญa lineal que ahora debemos abandonar.

Algunos cientรญficos y sociรณlogos, como Jeremy Rifkin, que hace dรฉcadas que advierte de las consecuencias catastrรณficas del cambio climรกtico sobre la humanidad, son mรกs radicales al equiparar estas pandemias a las inundaciones, sequรญas e incendios causados por la alteraciรณn del ciclo del agua. Lo que sรญ es evidente, tal como seรฑalan la OMS y la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), es que el cambio climรกtico provoca movimientos de poblaciรณn humana y de otras especies, y que la vida animal y la humana se aproximan en el espacio cada dรญa mรกs; por consiguiente, los virus hospedados tienen cada vez mรกs posibilidades de pasar de unos a otros.

Las estrategias para frenar estos movimientos corren paralelas ahora a las de prevenciรณn sanitaria, y esta pandemia lo desvela con claridad. En este sentido, ante la crisis socioeconรณmica provocada por la covid-19, el Secretario General de las Naciones Unidas, Antรณnio Guterres, seรฑalรณ que “si hubiรฉramos avanzado mรกs en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de Parรญs sobre el Cambio Climรกtico, podrรญamos enfrentar mejor este desafรญoโ€.

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Recuperaciรณn del equilibrio hรญdrico en la regiรณn de Kalyandurg, en India, a base de pequeรฑos embalses, en uno de los proyectos de la Fundaciรณn We Are Water.ย 

La degradaciรณn del suelo y los recursos agrรญcolas que se estรกn viviendo en muchos paรญses afectados por el cambio climรกtico diluyen las fronteras de los hรกbitats naturales por la necesidad de supervivencia. Es una situaciรณn que la Fundaciรณn We Are Water ha podido constatar en la mayor parte de los paรญses donde ha desarrollado proyectos de ayuda en la recuperaciรณn de los entornos naturales. Tanto en Nicaragua como en India, Bolivia y Perรบ la regeneraciรณn del suelo y del agua mediante la adopciรณn de tรฉcnicas agrรญcolas ancestrales y la educaciรณn en acceso al agua, saneamiento e higiene evita la degradaciรณn del entorno y facilita un crecimiento sostenible sin la invasiรณn de los espacios naturales.

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Indรญgenas de Bosawas, en Nicaragua, una de las reservas de la biosfera que es imprescindible preservar. ยฉ Josiah Townsend

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Las pandemias en la agenda de las COP

Una de las consecuencias positivas que podemos sacar del terrible drama humano de la covid-19 es situar la lucha contra las pandemias, que en el futuro seguirรกn amenazando a la humanidad, en el mismo contexto que la recuperaciรณn medioambiental. En este sentido, las medidas para recuperarnos de la grave recesiรณn econรณmica van a tener en cuenta evitar las crisis sanitarias tanto como las medioambientales.

Sin embargo, hay una preocupaciรณn entre la sociedad civil, las empresas y las instituciones que abogan por la consecuciรณn de los ODS, de que se asocie la falta de actividad econรณmica como รบnica vรญa posible en la lucha contra el cambio climรกtico. Algunos movimientos negacionistas utilizan el brusco cese de la contaminaciรณn, que muchos celebran de forma un tanto irresponsable, como sinรณnimo de recesiรณn econรณmica y drama social.

A principios de marzo, la Uniรณn Europea, en pleno estallido de la crisis, publicรณ el documento “Reflexiones sobre las ambiciones de neutralidad climรกtica de Europa en tiempos del Covid-19. En รฉl se especifica la necesidad de lograr los objetivos medioambientales a travรฉs de una reducciรณn gradual e irreversible de las emisiones de gases con la prioridad de construir una economรญa resistente y una sociedad resiliente, y no a travรฉs de perturbaciones disruptivas como la que provoca el confinamiento y la detenciรณn de la actividad humana.

Hans Bruyninckx, director ejecutivo de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) ha sido explรญcito al respecto: โ€œLos choques abruptos con un costo extremadamente alto para la sociedad no son en absoluto la forma en que la Uniรณn Europea se ha comprometido a transformar su economรญa y lograr la neutralidad climรกtica para 2050โ€.

El aplazamiento anunciado de la cumbre de Glasgow sobre el cambio climรกtico, la COP 26, prevista para noviembre, no debe ralentizar la consecuciรณn de los compromisos de reducciรณn de emisiones contaminantes. La experiencia cotidiana de aislamiento que viven miles de millones de personas apunta a reflexiones que no son nuevas en el mundo del agua: la revalorizaciรณn de los conceptos del capital natural compartido y de su trascendencia colectiva, la reconsideraciรณn de las necesidades esenciales y los valores de la economรญa circular. Un planeta libre de contaminaciรณn no significa ruina, sino riqueza.

Nos encontramos cara a cara con el fin de la naturaleza tal como la hemos estado contemplando. El reto es mayรบsculo, y tanto nuestra generaciรณn como las venideras, tienen estar preparadas para la transformaciรณn mรกs trascendente de la conciencia humana en la historia: con la naturaleza no contra ella.

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Tanto nuestra generaciรณn como las venideras tienen estar preparadas para la transformaciรณn mรกs trascendente de la conciencia humana en la historia: con la naturaleza no contra ella ยฉ Josiah Townsend