Dar a luz en Sierra Leone. La salud maternoinfantil necesita agua

Dar a luz en Sierra Leone. La salud maternoinfantil necesita agua

En miles de centros de salud del mundo, la llegada de una nueva vida comienza con riesgo de infecciones letales. En un nuevo proyecto en Sierra Leone abordamos soluciones específicas de acceso al agua y el saneamiento para acabar con una lacra inadmisible: la mortandad maternoinfantil por falta de higiene.

¡Traed agua hervida!” Es una frase que la mayoría reconocemos como símbolo universal de higiene. Ha aparecido en escenas de partos urgentes en la literatura y el cine, desde los dramas de época hasta las películas contemporáneas.

Sabemos que hervir el agua elimina microorganismos patógenos desde que Louis Pasteur, en la década de 1860, demostró la relación entre microbios y enfermedades. Pero esta práctica es mucho más antigua. Antes de 2000 a.e.c., textos sánscritos y egipcios ya mencionaban el uso de agua hervida para purificación, y fue Hipócrates (≈400 a.e.c.) quien recomendó hervirla específicamente para la atención en partos.

En pleno siglo XXI, cuesta creer que aún el 8% de las muertes maternas durante el parto y el postparto estén directamente relacionadas con condiciones antihigiénicas, donde el uso de agua contaminada sigue siendo uno de los principales factores de riesgo.

Los datos de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) son contundentes: durante el embarazo, el consumo de agua no potable puede causar infecciones como malaria, fiebre tifoidea y disentería, aumentando el riesgo de muerte materna, aborto espontáneo o muerte fetal. Es una realidad endémica en las comunidades a las que pertenecen los más de 411 millones de personas que en el mundo aún consumen agua sin garantías de salubridad.

La falta de higiene en las zonas rurales africanas ha motivado que los gobiernos alienten a las mujeres a dar a luz en los centros de salud para proporcionarles más garantías sanitarias. Pero cuando estos centros carecen de agua potable, saneamiento básico y medidas mínimas de higiene, los riesgos persisten. Madres y recién nacidos siguen estando expuestos a infecciones prevenibles que, en demasiados casos, resultan mortales.

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En un nuevo proyecto en Sierra Leone abordamos soluciones específicas de acceso al agua y el saneamiento para acabar con una lacra inadmisible: la mortandad maternoinfantil por falta de higiene. © World Bank

Nuestra experiencia en Sierra Leone

En Sierra Leona, a través de un nuevo proyecto junto a World Vision, nos enfrentamos directamente a una realidad inadmisible. Este país subsahariano presenta algunos de los peores indicadores mundiales en acceso al agua, saneamiento e higiene:

En el distrito de Kono, las comunidades de Foidu Mongor, Gbamadu y Luama se encuentran entre las más desfavorecidas. Los centros de salud locales denuncian la persistencia de endemias como diarrea, infecciones respiratorias agudas, desnutrición e infestaciones parasitarias, enfermedades que arrastran desde hace décadas.

Pero el problema no se detiene en la comunidad. Los propios centros de salud se han convertido en focos de transmisión de infecciones. No cuentan con infraestructuras básicas de agua, saneamiento e higiene (WASH) que garanticen condiciones seguras ni para pacientes ni para el personal. Áreas críticas como las salas de partos, las letrinas o los puntos de lavado de manos carecen de las mínimas condiciones de salubridad.

Las consecuencias son devastadoras. Sierra Leona mantiene una de las tasas de mortalidad materna y neonatal más altas del mundo. Por cada 1.000 nacimientos:

  • Mueren más de 13 madres.
  • Pierden la vida 34 recién nacidos.
  • Fallecen 82 lactantes y 111 niños menores de cinco años.

El aislamiento geográfico agrava el problema. Las mujeres embarazadas y otros grupos vulnerables enfrentan enormes dificultades para llegar a los centros de salud debido al mal estado de las vías de transporte. La escasez de personal sanitario y la falta de conocimientos básicos de higiene entre la población aumentan la vulnerabilidad de las comunidades.

Nuestra intervención muestra la gravedad de las deficiencias en los centros y busca revertir esta situación crítica. Estamos perforando tres pozos para proporcionar agua potable a los pacientes y al personal sanitario. También construimos tres letrinas seguras, accesibles para personas con discapacidad y separadas por sexo, con instalaciones espaciales para la higiene menstrual, así como pozos de ceniza y para placentas e incineradores para mejorar la gestión de residuos sanitarios.

Un factor que también es deficiente en estos centros es el control de los desechos punzantes que pueden cortar o perforar la piel, y que representan un riesgo de infección si no se eliminan correctamente, como agujas hipodérmicas, cánulas, ampollas de vidrio, etc. Estos residuos presentan un alto riesgo de transmisión de enfermedades como hepatitis B, hepatitis C y VIH. Por eso, se deben eliminar en contenedores rígidos y resistentes a perforaciones, o enterrarlos en pozos específicos como los que estamos construyendo en nuestra intervención.

Además, ampliamos la sala de partos y proporcionamos materiales esenciales para la prevención y control de infecciones, garantizando así mayor seguridad tanto para las madres como para los recién nacidos.

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La falta de higiene en las zonas rurales africanas ha motivado que los gobiernos alienten a las mujeres a dar a luz en los centros de salud para proporcionarles más garantías sanitarias. © Stephan Gladieu / World Bank

Salud e igualdad de género necesitan agua, saneamiento e higiene

La OMS y UNICEF, a través del programa WASH in Health Care Facilities, señalan que el acceso a agua potable, saneamiento e higiene en centros de salud es esencial para reducir la mortalidad materna e infantil y constituye un pilar fundamental para alcanzar los objetivos de salud (ODS 3) e igualdad de género (ODS 5).

Hemos de tener en cuenta que la mortalidad maternoinfantil y neonatal es solo la punta del iceberg: según UNICEF, cerca de 1.000 niños mueren todos los días a causa de enfermedades diarreicas asociadas con agua potable contaminada, saneamiento deficiente o malas prácticas de higiene.

Es un claro ejemplo de cómo el ODS 6 —garantizar agua limpia y saneamiento para todos— es un factor clave para alcanzar otros Objetivos de Desarrollo Sostenible.

A pesar de su importancia crítica, muchos establecimientos de salud en todo el mundo carecen de servicios básicos:

  • En 2022, solo el 78% de los centros contaban con servicios básicos de agua, dejando a 1.700 millones de personas sin acceso fiable a agua segura en su atención mé
  • El acceso a lavamanos es aún peor: 3.400 millones de personas carecían de instalaciones adecuadas con agua y jabón en los centros de salud.
  • Por lo que hace referencia al saneamiento, en 2023, datos de 51 países mostraron que menos del 36% de los centros disponían de saneamiento básico, con marcadas desigualdades entre regiones.

Nuestra experiencia en otros centros de salud en India, como el hospital de Chengelpattu y nuestra colaboración durante la pandemia de la covid-19 en Malí y Brasil reafirma la estrecha relación entre los factores que definen el ODS 6 y la autosuficiencia sanitaria.

Nuestros proyectos de ayuda en India, por ejemplo, se desarrollan en regiones donde la falta de recursos sanitarios y otras enfermedades endémicas desencadenan junto la falta de de acceso al agua y al saneamiento seguros la mortandad de unos 10.000 niños cada año. Con una situación similar nos encontramos en el África Subsahariana.

Todas estas experiencias reafirman las directrices del Instrumento de Mejora del Agua, Saneamiento e Higiene en los Establecimientos de Salud (WASH FIT), lanzado por la OMS en 2015. Esta herramienta no solo aborda los aspectos básicos de agua y saneamiento, sino que también incorpora dimensiones críticas como la resiliencia climática y las necesidades cambiantes de los centros de atención médica.

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Nuestra intervención muestra la gravedad de las deficiencias en los centros y busca revertir esta situación crítica. © Dominic Chavez/World Bank